Drástico Instrumental: silencio y movimiento en la poesía de Raúl Campoy Guillén
- Palabra que dormía

- 14 dic 2025
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El poeta ha permanecido más de una década habitando el cosmos interior, en silencio, suspendido en la materia invisible del tiempo. Hoy emerge de ese retiro sideral con una nueva vibración de lenguaje. Raúl Campoy Guillén nos ofrece un adelanto de su próxima obra, Drástico Instrumental, que verá la luz en Palabra que dormía en el año 2026: un retorno desde la lejanía hacia el centro ardiente de la palabra.
Los poemas «El silencio» y «El baile» dialogan como dos astros opuestos y complementarios: la quietud que engendra el universo y el movimiento que lo sostiene. En «El silencio», la palabra se diluye hasta volverse espera; el tiempo se estira como una cuerda cósmica que vibra en lo invisible. En «El baile», el cuerpo se descompone en ritmo y resurrección: fragmento, sal y arena girando en una órbita de luz.
Ambos textos son espejos que se buscan: uno refleja la hondura inmóvil del ser; el otro, su incendio en movimiento. Porque toda existencia ―como un eco del origen― se debate entre callar y danzar, entre desaparecer y volver a decirse desde el vacío.
Araceli Gutiérrez Olivares
Poesía
EL SILENCIO
El silencio es un sonido
cuyo instrumento es la lejanía.
Todo lo lejano es lejano porque contiene tiempo.
El tiempo es la mayor virtud del silencio
porque el silencio no se escucha, se espera.
El silencio cierra los ojos para ver mejor el movimiento del vacío.
Los seres vivos somos silencio
porque silenciamos al sonido para crear el sonido del silencio.
Nacimos de las estrellas, somos estrellas
sin padres opresivos y sus duros hidrógenos.
Lo he dicho antes,
el instrumento del silencio es la lejanía
porque el silencio
es la larga prolongación del ruido existencial.
Los seres vivos estamos en silencio desde que nacemos
porque nacemos muy lejanos.
El ruido existencial es una gran explosión estelar,
pero el silencio nunca espera.
Todas las formas
del universo, son formas de silencio.
Un cedro contiene un silencio agudo en la copa
y grave en la base.
La materia
contiene silencio según su espacio, porque la materia
estrangula al silencio.
Cuanto más espacio
menos estrangulado y más grave será el silencio.
Cuanto menos espacio más
estrangulado y más agudo será el silencio.
Una montaña contiene un silencio muy grave.
Un junco contiene un silencio muy agudo.
El silencio grave es más callado y profundo.
El silencio agudo se mueve en la propia superficie del silencio.
También el silencio es más agudo o grave según
interpretemos el tiempo:
si el tiempo se nos muestra con rapidez, el silencio
será más agudo; si al contrario,
el tiempo se nos muestra tranquilo,
el silencio será más grave.
Así, la materia
contiene un silencio
que interpretamos con la vista y con la espera.
Hay gente que dice que
un río no contiene silencio;
pero el río siempre suena igual,
con el mismo choque, la misma
monotonía.
Un sonido igual en el tiempo se convierte en tiempo
y en el tiempo está el silencio.
Ya lo dije antes,
el silencio no se escucha, se espera.
Incluso una tormenta rica en formas
y ausente de monotonías,
contiene silencio. No hay tiempo
para llegar al silencio
porque el silencio
en ese momento está en nosotros.
Silencio exterior
o silencio interior, da igual:
el silencio nunca espera
pero nosotros lo encontramos
esperando.
No espera
porque se mueve en el vacío y sí
lo esperamos, porque a nosotros
nos cuesta vaciarnos.
El problema es
que no sabemos esperar porque tenemos miedo
al silencio;
porque como ya he dicho antes,
en el silencio miramos los movimientos del vacío.
Pero no deberíamos tener miedo
al vacío, al contrario,
el vacío nos deja existir
porque hay hueco para ello.
Así que no lo olvidemos,
la existencia es todo esto:
invéntatela
y la encontrarás.
El silencio no es más
que una forma de existencia.
INSTRUMENTAL CUERPO
“Sólo quiero bailar y bailar…”
C.Q.
PRÓLOGO DE UN BAILE
Duele ver a una amiga
con falta de tobillos,
con un aroma que ya no cae con paraguas.
Duele ver cómo las hojas se vuelven raíces.
Duele ver un cuerpo cómo se espuma
buscando agua.
Duele ver un cuerpo que amanece
debajo de preciosas mesas,
cómo se ahueca
cómo aprieta insectos con dolor.
Duele el dolor que ya no duele.
Mis manos están calientes
de dar bofetadas al cielo.
Mis manos están calientes
de dar bofetadas al cielo.
Mi cuerpo en este calor se corrompe
en trozos de rabia
en trozos de sal
en trozos de arena.
Amiga de pies sin rinoceronte, de corazón vestido en piel de uva,
que andas imprimiendo árboles…T ...y nadie te ha saludado mejor
que tú misma;
hoy debes saber que en tus cabellos astrológicos
estoy apelmazado, lavándote con esponjas de pinos
y desde donde
despeinarte quiero dedicarte,
este baile:
EL BAILE
Mi cuerpo en este calor se corrompe
en trozos de rabia
en trozos de sal
en trozos de arena
R.C.
En trozos de rabia:
Mis pies ruedan en flautas desafinadas, miro el grito muy de cerca miro el grito muy en serio, le doy una rama para verlo posar en mis tobillos, subo entre las piedras de un latido, todo mi ser un mar despejado, todo mi ser en obsesión, todo mi estar en no saber estar llegando a una máxima de artrosis. Me siento respirar en los diciembres húmedos y solos, me siento respirar en las calles prohibidas de la infancia, me siento a machacar la almendra de los huesos y así partir los instrumentos musicales, su rigidez en polvo y en mi oreja, su matemático en fractura me vuelve rápido muy rápido en barandilla, muy rápido como plurales de una hoja y abrevio el aire y recojo sus manzanas antes de que llegue la brisa y me prisa una vocal de fuerza porque estallo en mi sudor, en su golondrina amarilla que revolotea sin distancia
en trozos de sal:
He dejado la rabia
para el agua de los rábanos.
Ahora la sal
se deposita en mi piel
como rastros de luna.
La sal:
Estrellas hidráulicas de mi tórax.
Luciérnaga de sabor.
Soy un sabor en movimiento;
gano delgadez y llego al jabón del aire.
En la palabra caléndula se mueve mi cuerpo:
fonética sábana con intervalos de pájaro.
No hay más metrónomo
que el soldado vigilante de mis ojos.
Este es mi baile:
Michael Jackson en literatura.
Suave en el pulmón
y suave en la mejilla.
Mi amistad no es plana, amiga.
Recibe mi baile y baila.
La libertad está en el cuello.
La valentía está en los pies.
El miedo
es una enciclopedia con mucho calor
y no baila en libro abierto, si no es
en trozos de arena:
Sabemos que es mejor no sacudir nuestros silencios.
Nos hacemos nosotros mismos con una sola y bella tarde al sol.
Comprendemos las corrientes y sus portazos por tanta puerta abierta.
Miramos la lejanía como un todo, porque sabemos que todo se vuelve muy lejano.
El saber bailar no importa, importa el valor para afrontarlo.
Y aunque todo baile tiene su final, sin final de baile no hubo baile.
Cada vez somos más tristes,
pero más interesantes.
Entrevista
Y entonces surge la pregunta, inevitable, luminosa: Raúl, en el poema «El silencio», conviertes el silencio en una forma de existencia, casi una sustancia cósmica. ¿Crees que el silencio es el origen de todo sonido ―y, por extensión, de toda forma de vida―, o es más bien el destino final al que todo regresa?
Bueno, en el poema «El silencio» hago ya una declaración de intenciones de lo que para mí es y puede llegar a ser el silencio . Pero podría contestar de una forma menos desarrollada y más pragmática a esta pregunta diciendo que el silencio inventa al sonido. Entonces sí,de una forma, el sonido se origina después del silencio, su nacimiento. En lo antagónico de uno y otro se originan y finalizan. No podemos saber si es el destino final... Porque el silencio es una existencia nuestra, como digo en el poema; de hecho, lo que para nosotros es silencio, para un animal como un perro o un delfín, con un rango auditivo diferente, no es silencio. Para mí el silencio, más allá de todo lo dicho anteriormente, es una profundidad que está en nosotros y sólo se puede explicar mediante la poesía porque va más allá de un rango auditivo o de una ausencia de sonoridad, eso conlleva una espera, una sabiduría... como se espera el entendimiento de un poema.
Pasamos ahora al complementario de la quietud del silencio, en «El baile», el cuerpo parece fragmentarse («en trozos de rabia, de sal, de arena») para poder reconocerse en el movimiento. ¿Es el cuerpo para ti una prisión del alma o el único medio posible para alcanzar la libertad y la autenticidad?
Mediante el cuerpo nos expresamos,creamos un lenguaje,podemos abrazarnos a un árbol o diluírnos en el agua... El cuerpo es autenticidad porque gracias a él puedo sentir las cosas que me rodean, el pulso entusiasmado de un niño... El alma, no sé lo que es eso... Yo creo en la evolución de la conciencia, del pensamiento, de la emoción... ¿Hay mayor libertad que la evolución corporal en suma con la evolución cognitiva.? Todo esto es ser, es auténtico, y a la vez una realidad inefable.
«El silencio» reflexiona sobre la espera, y «El baile» sobre el impulso vital de moverse. ¿Son el silencio y el baile opuestos que se necesitan, o crees que el verdadero sentido de la existencia está en aprender a bailar dentro del silencio?
El silencio y el baile tienen en común la libertad. Así que se pueden hacer muchas fórmulas entre ellas dos... Bailar dentro del silencio es una buena forma de abrirse a él y llegar a profundidades insospechadas y reconocer parte de la existencia. Silenciar un baile es hacerlo más fluido, darle libertad. Pero el verdadero sentido de la existencia está en el silencio, el baile y muchas otras cosas más. Son existencias dentro de la existencia.
En Drástico Instrumental, Raúl Campos Guillén nos presenta un mapa del ser: el silencio como origen, el baile como tránsito, la palabra como puente. Su poesía se mueve entre la inmovilidad y el vértigo, entre la contemplación y el pulso vital. Así, su voz ―que emerge de una larga espera cósmica― nos recuerda que toda creación es un movimiento dentro del silencio, y que sólo quien aprende a danzar en él logra escuchar el ritmo secreto de la existencia.

Raúl Campoy Guillén (Madrid, 1978) Ha publicado Los dientes del reloj (Ed. Atlantis, 2008; Ed. Especial, 2014); Donde casi amanece (Ed. CELYA: 1ª edición, 2010; 2ª edición, 2012), Etanol Mortis (Olifante Ediciones, 2013) y Humanóleo (Ediciones Tigres de Papel, 2016).
Ha sido seleccionado como uno de los ganadores en el III Certamen del Día Internacional de la Poesía en Segovia 2012; ganador del Premio de Poesía Internacional Sacra Leal Domínguez (2012); ganador del XXVII Premio Nacional de Poesía de Moriles (2013) y ganador del Premio Internacional del Líbano Naji Naaman´s (2013-2014). Ha sido publicado en numerosas revistas de ámbito nacional e internacional, así como en numerosas antologías nacionales y extranjeras. Sus obras han sido ingresadas en la US Library of Congress en Washinton DC.
A nivel internacional, ha participado en el XV Festival Internacional de Poesía de La Habana (Cuba); en el Festival Internacional de Poesía de Copenhague (Dinamarca, 2011); en el V Encuentro Internacional de Literatura Tres Orillas en Canarias; en el VI Festival Internacional de Poesía Palabra del Mundo; en el Festival Internacional de Lima FIPLIMA (Perú, 2013); en la Feria del Libro de Abu-Dhabi (2015) y en el Festival Internacional de Poesía de Costa Rica (2015).
Sus poemas han sido traducidos al danés, al inglés y al árabe. En el 2016, se retiró del ámbito social y comercial de la poesía para llevar una vida más profunda, creativa y tranquila. Hasta el día de hoy, ha seguido escribiendo en su retiro donde este año ha decidido sacar a la luz nueva poesía.





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